Viajar en solitario

Martes, 29 de Marzo de 2011

Guías, Varios

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Alguna vez os habéis preguntado por qué la industria del turismo teme tanto a los viajeros solitarios. Los disuade con los suplementos desproporcionados por la habitación individual, con las ausencias de las mesas libres en los restaurantes, los azuza con la falta de seguridad y con las etiquetas de raros. Atenta contra su estabilidad emocional con las imágenes publicitarias de los amigos sonrientes, de las compañías alegres y familias unidas.

Será porque, cuando uno está solo, se pregunta, se cuestiona, se atreve y lo que más importa, apenas gasta. Y sin gasto, la brillante burbuja del turismo explota en vacío. Será porque, cuando uno viaja solo, deja de necesitar de las artificiales infraestructuras del turismo, traiciona los esquemas y rompe las estadísticas.

Libérate

Desátate de la dependencia de los amigos, familiares, de los compromisos y deseos ajenos. La falta de costumbre hará que la libertad te abrumará al principio. La seguridad de la decisión conjunta dará el paso al pánico ante la incertidumbre de uno solo. Pero, al mismo tiempo, la misma incertidumbre es la oportunidad de descubrirse. Saborea tus decisiones.

Y si no tienes un plan, improvisa, camina sin rumbo, piérdete en las callejuelas, échate una siesta en el parque, reta a ese simpático perro a una carrera por la playa o tómate un café mientras observas los viandantes. “Sin rumbo fijo” es la mejor forma de conocer un país. Experimenta, déjate llevar por la curiosidad, no habrá nadie para reprocharte un callejón sin salida. Cualquier plan es un buen plan porque es sólo tuyo.

Crece

Quizás te veas con dificultades, en situaciones sin salida, perdido o solo. Las dificultades también son la oportunidad del crecimiento. Así como el cuerpo se acostumbra a las rutinas de los gimnasios y no evoluciona, la mente se acomoda a las rutinas de la vida daría y deja de ser productiva. Qué mejor que desafiarla con la imprevisibilidad, con los problemas y dificultades. Seguro que descubres los rasgos insospechados de tu personalidad.

Comunícate

El viaje en grupo nos hace ver el mundo en dos dimensiones, ellos y nosotros. El grupo es una unidad autosuficiente, es como una gota de aceite en el agua, flota pero sigue formando un conjunto ajeno a la sustancia que lo rodea. Mientras el viajero solitario es como un imán humano, está hambriento del contacto y une los destinos con fuertes lazos de amistad. No temas a lo ajeno, sonríe a la gente, saluda, disfruta, pregunta, bromea. La actitud positiva es la mejor forma de estar seguro en una ciudad desconocida.

Escribe

La falta de compañía hará desbordarse tus sensaciones y experiencias. Recógelos en un diario, disfruta del tiempo de reflexión que regala la escritura. Medita, apunta, compara. Escribe postales, pasados de moda, sí, pero que tanta ilusión hacen al descubrirlos en un buzón. Inicia un blog, contagia tus sensaciones, recluta a los soñadores, indecisos, inconformistas y aventureros.

Se permeable

El viajero solitario es permeable a lo que le rodea. La mayoría de la gente habla para estar presente pero es el silencio lo que nos hace conscientes del momento. Es el silencio lo que activa nuestra capacidad de percibir con los cinco sentidos alerta. La soledad del viajero le empapa de los olores, sabores, sonidos, texturas y paisajes de un país. Viajar solo es la mejor forma de estudiar la geografía porque la fusión con el destino es tan completa que ya no necesita de los nombres y ubicaciones. El viaje queda integrado para siempre en la personalidad de uno.

Si tu corazón ha empezado a latir con fuerza y ya estás pensando a dónde escaparte, espera… No, mejor no esperes, ¡adelante!
Fuente: http://www.suite101.net/content/viajar-en-solitario-a19405

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