
En Praga la calle Paris o en Na Prikopé el ambiente que se respira es tan exquisito y exclusivo como en la Old Bond Street londinense o en la via Bagutti romana. Pero sólo hay que alejarse dos pasos de ellas para descubrir restaurantes de toda la vida, mercadillos tradicionales donde los precios son todavía pre-europeos y mucha música en vivo.
Pero lo mejor de esta gran capital centroeuropea es su total accesibilidad: se puede llegar a pie a cualquier parte del casco antiguo. Esto se debe en gran medida a la visión de Carlos IV que a mediados del siglo XIV dio las pautas para crear un Camino Real que atravesara el río Moldava. Una sucesión de calles, donde se entremezcla el mejor barroco, con el art nouveau más atrevido salpicado de una curiosa arquitectura cubista y que todavía constituye el principal atractivo turístico de la ciudad.
Mala Strana: lo clásico se mezcla con lo vanguardista
Otro de los secretos mejor guardados de la zona del castillo es el monasterio de Strahov, en cuya la biblioteca se guardan libros hechos de madera de árboles autóctonos. Es un lugar misterioso, muy tranquilo, donde también hay un restaurante donde se come muy bien (15 a 20 €). En uno de los rincones apartados del barrio se esconde el callejón del Nuevo Mundo, un conjunto de casas medievales que parecen ancladas en una cápsula del tiempo.
Si buscas un lugar original donde hospedarte en esta parte de la ciudad, el hotel Questenberk (Uvoz, 15.Tlfno.- 220 40 76 00. Desde 200 €) ocupa una antigua iglesia gótica. El U Krale Karka (Nerudova, 4. Tlfno- 257 53 12 11. 120 €) es otra buena opción y más barato. Si te quieres evitar subir la cuesta que comunica el Castillo con el río, puedes utilizar el tranvía 22 o cualquier otro que haga esta ruta.
Fuente: deviajes.es

Domingo, 9 de Agosto de 2009
Europa, Guías, Rep. Checa